EL DESPERTAR DE LA TORMENTA

“Mis manos se entierran en la arena, mojada, pesada, gruesa… Dicen que estar en contacto con la naturaleza te reanima, te hace ver las cosas de diferente manera. La tierra nos alimenta el ser, el espíritu. Limpia tu karma, te renueva. Mis ojos miran el mar, lejos, lejos… Allí nos acabaremos encontrando todos, en la lejanía, muy lejos, más allá, donde mis ojos no llegan a alcanzar. Pero todavía no quiero que eso suceda porque hay mucho por vivir. Tenemos mucho por vivir. Lo sabes. El amor se manifiesta en diferentes formas, en diferentes colores y esto que nos rodea es amor. No quiero que se vayan esos años de infancia, nuestras risas de pequeños, de adolescentes, de adultos, no quiero que desaparezcan, que se conviertan en nada. No quiero que seas nada, no existir es algo que no logro entender. No respirar, no sentir, no vibrar cuando tus manos toquen vida. No existir. ¿Cómo será no existir?, no sentir. No mires al fondo del mar, no te alejes, lucha, lucha. Cada vez te veo más lejos. No sigas el sonido de las olas, no te hundas en la inmensidad desconocida, todavía no. Hay mucho por vivir, mucho por disfrutar, juntos, separados… pero no te alejes. Respira, despierta, siente, vibra.”