"LA TIERRA Y EL CIELO SE FUSIONARON EN EL GOL DE ANDRÉS"

Una gran novedad editorial ve la luz el 5 de septiembre, bajo el sello editorial Malpaso Ediciones. Una esperada novedad editorial que será un éxito asegurado tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta, el libro autobiográfico de Andrés Iniesta, titulado La jugada de mi vida. "Más que una necesidad es una ilusión: la de ver mi verdadera historia reflejada en un libro, en una autobiografía". La redacción corre a cargo de los periodistas Marcos López (El Periódico) y Ramón Besa (El País) tras horas y horas de confidencias y testimonios exclusivos, a lo largo de 4 años, con las personas que han marcado la vida de Iniesta en su camino hasta convertirse en uno de los mejores futbolistas de la historia y mejor persona. Nos cuenta cómo fue su infancia y su adolescencia en Fuentealbilla y en la Masia cómo vivió los momentos más felices y más tristes de su carrera deportiva y cómo es su día a día, rodeado de su familia y de sus amigos. La jugada de mi vida descubre a la persona que se esconde detrás del mito también contando por testimonios que han compartido momentos con el deportista.

"Me considero un ser afortunado que cuenta con el cariño de la gente, y a esa gente quería ofrecerle la historia que no hallará en Google: la historia de mi vida contada por mí."
"No es una cuestión comercial, sino personal", afirma Iniesta en el prólogo de su libro autobiográfico.
"Me gusta recordar de dónde vengo (...)".
"Andrés era de los pequeños, pero siempre jugaba con nosotros. Era tan bueno que no podía jugar con los de su edad. Se aburría. Por eso le dijimos que se viniera con nosotros."




Fragmento del libro (más emocionante... y más duro...). Fuente: El Periódico, avance editorial sobre el libro. Publicado online  3/09/2016.
 
No veía fútbol, ni siquiera encendía el televisor, necesitaba estar en silencio. En silencio con mi dolor. Pero aquella noche decidí ver la final. No me preguntéis por qué, quise verla. Estaba en casa, con mi madre y Martina, mi hija. La pequeña tenía entonces 10 meses. Recuerdo que acababa de salir de la ducha, con el pelo enrollado en una toalla, y me senté nerviosa frente al televisor. Era la final de un Mundial. A Dani le habría apasionado verla rodeado de sus amigos. Por eso, me dije: ‘Lo veo, sí, lo voy a ver’. Mi madre me miraba preocupada y me repetía una y otra vez: ‘¿Seguro que quieres verlo? ¿Seguro, Jessica?’ Ella, lógicamente, me lo preguntaba porque era la primera vez que veía un partido de fútbol desde que Dani nos dejó y he de reconocer que las primeras veces que uno se enfrenta a recuerdos del pasado durante el duelo son muy duras. Se convierten en ‘esas primeras veces’ de una nueva vida. Una vida en su ausencia... ‘Sí, mamá, lo quiero ver. Sí. sí’. Y ahí estaba yo, en el sofá.
(...)
 Jessica y su madre María viendo juntas el partido más importante que hay en el fútbol.
"Todavía hoy no sé por qué lo hice. Es algo que te lleva a estar ahí, quería conectar. Sabía que era imposible disfrutar de lo que veía, pero intuía que algo iba a pasar. Segundos antes del gol lo presentí. Empecé a llorar antes de que lo marcara. Me acuerdo del momento en que le hacen el pase a Andrés y él se queda solo ante la portería. Mete el gol y yo... no quise verlo, preferí taparme los ojos".
Interrumpe el relato y calla. Jessica se lleva las dos manos a la cara. Ella, enamorada y apasionada de la luz, por tenue que sea, se queda a oscuras. Como cuando vio a Andrés en esos instantes finales. Como no lo vio después.
"No, no veo nada más, sólo veo a Andrés disparar a gol, pero no veo nada más porque me tapé los ojos con las manos. El gol, pero sobre todo la dedicatoria, emocionó a mi madre y ella gritó: ‘¡Mira, mira, mira!’. Yo no quería mirar porque sabía que él iba a estar ahí. No sé por qué, pero lo sabía. Sí, antes de que Andrés marcara, presentí el gol. Tampoco sé explicarlo, pero sabía que iba a suceder así. Llámalo intuición, presentimiento, destino, lo que quieras, pero Andrés es una persona que le podía dedicar ese gol a su familia, a su mujer, a sus hijos, a tanta y tanta gente. ¡Y se lo dedica a Dani!". (...)
Sólo después, en las repeticiones y en el telediario, vi el mensaje que había escrito para Dani. No lo vi en directo. Y me preguntarás por qué no me animé a verlo. Pues no lo sé. Lo he pensado muchas veces. ¿Por qué tenía que estar Dani con Andrés ese día? ¿Porque yo tenía que estar con ellos también desde mi desconexión? Cada uno en un lugar diferente, pero todos estábamos en Johannesburgo. La tierra y el cielo se fusionaron en ese gol".

¡¡¡GRANDE INIESTA, GRANDE!!!! Se acordó de NUESTO CAPI, ETERNO 21.
Una buena recomendación de novedad editorial sobre un gran deportista y gran persona, Andrés Iniesta.

¡Feliz rentrée!